Oremus Tokaji Aszù 3 Puttonyos 2000

Oremus Tokaji Aszù 3 Puttonyos 2000

Luis XIV de Francia definiò al vino elaborado en la zona hùngara de Tokaj-Hegyalja como “vino de reyes, rey de vinos”, y no se equivocò. La uva principal que compone este vino es la Furmint y la singularidad de este vino se debe màs que nada a dos razones, la podredumbre noble (botrytis) y la vinificaciòn. Si bien dentro de los vinos Tokaji hay diferentes tipos o categorìas, me concentrarè en el Aszù, vino que ilustra esta nota y que disfrutè en estos dìas. La palabra aszù significa literalmente “seco”, y ese nombre se debe a que al momento de cosechar la uva, la misma parece pasificada.

Es tal la importancia de este vino que es nombrado en el himno hùngaro: “Èrtünk Kunsàg mezein èrt kalászt lengettèl, Tokaj szőlővesszein, nektàrt csepegtettèl…” “Por nosotros en los campos de Kunsàg agitaste espina madura, en los viñedos de Tokaj instilaste nèctar…”

Para la elaboraciòn se comienza la elaboraciòn con un vino base y se le agregan canastos de 25 kilos de pasta de uvas aszù denominado puttonyos. Sobre una base de 136 litros de vino, tres puttonyos es lo mìnimo para ser considerado Aszù. Los hay de tres (como el que probè), cinco, seis y una categorìa superior denominada Aszù-Eszencia, con siete puttonyos, tambièn conocido como nèctar, con una concentraciòn de azùcar entre 500 y 700 gramos por litro.

Vayamos a la cata en sì misma. El Oremus Tokaji Aszù 3 Puttonyos 2000 se presenta en la copa con un color dorado intenso y brillante, con ribetes que recuerdan al trigo. En la copa se mueve lentamente sostenièndose de las paredes y formando làgrimas que se toman su tiempo para descender.

En nariz es muy expresivo, con aromas a naranjas y limòn confitado sobre un colchòn de miel, junto a flores como el jazmìn y rosas blancas, uva moscatel, ciruelas blancas, vainilla, frutos secos y manteca.

En boca es soberbio y amplio, casi masticable, con un ataque dulce que se equilibra inmediatamente gracias a su acidez. El sabor es a frutos blancos, cìtricos confitados y miel. Su final es muy persistente y su retrogusto mezcla las almendras tostadas con la miel y el pan brioche, dejando para el final un recuerdo floral.

Acompañò de maravillas un queso de cabra junto a un chutney de mango del establecimiento La Cabra Macanuda del departamento de Maldonado (Ruta 9 km 138,500, San Carlos).

Es el Shangri-La de los vinos dulces, vinos que cuesta mucho hacer (la fermentaciòn por ejemplo puede durar años) y por eso sus precios distan de ser econòmicos. Sin dudas que no es un vino para todos los dìas, pero si lo fuera no serìa el “vino de reyes, rey de vinos”.