La revista Decanter lo eligió como el mejor Albariño fuera de la península Ibérica. Imposible saber a ciencia cierta si es así, pero tampoco sorprende mucho ese título una vez que lo probamos. 15 meses en barrica y un año más antes de su salida al mercado son puntales para ese nombramiento. Ello sumado obviamente a todas las características de la variedad en Uruguay.
En nariz primero se presentan los cítricos. Cáscara de pomelo, de limón y naranja. Luego llegan las frutas blancas representadas por el durazno blanco. Se suman los tonos del envejecimiento en barrica, como la vainilla, el tostado, cuero y ahumado.
Si nos imaginamos comiendo una tostada con manteca, ralladura de limón y sal, junto con un capuccino, sobre un sillón de cuero, estaremos cerca de los aromas y sabores que podemos disfrutar en este vino.
Un vino de alta gama pero que vale lo que cuesta. Para acompañar un pescado al horno con papines, comida coreana o una Crème Brûlée.
