Otro vino con gusto a verano. Un vino que pone en las primeras planas a una uva histórica del Uruguay que muchísimas veces queda relegada a una nota al pie y que muestra el ahínco de aquellos que apuestan por uvas humildes para hacer vinos finos.
Para empezar, aroma a uva blanca fresca, como recién arrancada de la parra. Frutas blancas como pera y manzana verde “crocante”. Cítricos como el pomelo amarillo y algo de melón verde. Flores pequeñas de verano se suman a la melodía dejando siempre notas muy frescas.
En boca es directo, es decir, sin pretensiones, otorgando sabores frutales blancos y frescura. Para empezar la noche y acompañar unas pizzas con muzzarella a la parrilla, especialmente una muzza con jamón y ananá, y me hago cargo de lo que digo.
