Cata vertical Vieja Parcela Cabernet Franc de Castillo Viejo

Cata vertical Vieja Parcela Cabernet Franc de Castillo Viejo

Una vez al mes junto a unos amigos me junto a hacer una cata de vinos. La mayorìa de las veces el tema de la cata es pensado con anticipaciòn, pero otras veces, como en este caso, se da en el mismo dìa del evento. Tenìa en mi casa un Vieja Parcela Cabernet Franc 2001 de Castillo Viejo y pensaba usarlo junto a otros vinos de màs de 10 años para ver la evoluciòn en diferentes variedades, pero visitando a los amigos de licorerìa Savoy me encontrè con un 2007 y un 2010 de la misma etiqueta. El desafìo era claro, encontrar al menos dos màs para lograr una cata vertical. Con el correr de las horas aparecieron un Vieja Parcela Cabernet Franc 2011 y otro 2013, por lo que el quinteto estaba completo.

Como repaso comentar que la Cabernet Franc es una de las uvas tintas màs plantadas del mundo y que el anàlisis de su ADN determinò que es madre de la Cabernet Sauvignon, la Merlot y la Carmènére. Si bien usualmente era utilizada como parte de diferentes cortes, su producciòn como varietal està creciendo en el mundo, dando vinos con una carga tànica menor a la Cabernet Sauvignon por ejemplo y con aromas suaves y delicados a frutas rojas, morròn, pimienta negra, tabaco y grafito, pudiendo tambièn presentar aromas herbàceos y a violetas. Si bien hace tiempo se creìa que su capacidad de guarda no era muy buena, estudios recientes han demostrado que su capacidad para envejecer es aùn mejor que el Cabernet Sauvignon.

Vayamos a las notas de cata. Vale destacar que tanto el Cabernet Franc 2001 como el 2007 fueron decantados con una hora de anticipaciòn, para ayudar a que se expresaran mejor y ademàs para dejar en la botella los sedimentos formados por el paso del tiempo.

Vieja Parcela Cabernet Franc 2001: de color rojo rubì medio, con ribetes ocres, legado de su evoluciòn. Su aroma es muy complejo y aparecen notas de vainilla y manteca, junto con un tenor terroso, para dar paso a violetas y grafito. Luego de un largo rato se asoman frutas rojas confitadas y pimienta. En boca tiene buena acidez, con sabores a frutas maduras y tostado. El final es medio y su retrogusto a pan tostado y pimienta. Quedan muy pocas botellas y sòlo se consiguen en la bodega.

Vieja Parcela Cabernet Franc 2007: color pùrpura con ribetes ocres, aunque en menor intensidad que en la etiqueta 2001. El aroma es màs claro y amplio que en su antecesor, mostrando aromas a cerezas y frambuesas maduras, junto con regaliz, higo, pimienta y un marcado cuero que de a ratos resulta invasivo, pero dejando siempre lugar a los aromas frutales. En boca es amplio, con algo menos de acidez que la etiqueta 2001 y sabor a cerezas maduras con algo de cuero. El final es medio y el retrogusto recuerda a la mermelada de higo y especias.

Vieja Parcela Cabernet Franc 2010: de color pùrpura profundo con ribetes que van perdiendo la tonalidad ocre para dar paso a tonos màs rojizos. En nariz presenta aromas balsàmicos y frutales, como frutillas y moras. Aparecen especias dulces como el clavo de olor, junto a aromas provenientes de la madera. En boca es seco, con sabor a frutos negros y madera. De final largo, el retrogusto que queda es de cafè, cacao y tostado.

Vieja Parcela Cabernet Franc 2011: de color bordeaux oscuro con ribetes rubì, en aroma presenta por primera vez en la escala aromas herbàceos que traen a la mente el tomillo, el romero y otras hierbas aromàticas. En segunda instancia aparecen frutos negros maduros y tè negro, junto con violetas marchitas y un leve eucaliptado de fondo. En boca es seco, refrescante gracias a un claro mentolado y con sabor a frutos negros y tè negro. La acidez es alta, tal vez un poco de màs. Su retrogusto trae sensaciones minerales y tostadas.

Vieja Parecela Cabernet Franc 2013: en este caso el parecido con el 2011 fue mucho mayor que entre el 2011 y el 2010, ya que se reiteraron los aromas herbàceos. El color fue muy similar al anterior, pero con un poco màs de vivacidad en los tonos. La fruta fresca se hizo presente en la copa, con frutillas y cerezas, acompañadas de regaliz, pimienta y brea. En boca se presentaba seco, fresco, con dejos mentolados y sabor a fruta roja fresca. El final es persistente y el retrogusto repite la fruta sumàndole tonos tostados.

Mi ranking de preferencias està encabezado por la añada 2010, etiqueta que conjugò a la perfecciòn los rasgos evolutivos junto a cierta frescura aùn presente. El 2011 cuenta con una pujante acidez que pide un par de años màs en botella. La etiqueta 2013 se presenta excelente para disfrutarla ahora o guardarla varios años para ver su evoluciòn. En el caso del 2001 se trata de un vino muy interesante para observar la evoluciòn, cuya acidez le augura algunos años màs por delante, en los que la fruta irà desapareciendo para dejar paso puramente a aromas de guarda. El 2007 de ratos satura con el aroma a cuero, pero le da lugar a aromas interesantìsimos a fruta madura, los cuales creo que desapareceràn pronto dejando que los tonos de evoluciòn se apropien de la experiencia. Todos, pero particularmente el 2010, fueron muy bien con una cazuela de lentejas con muchas hierbas aromàticas y el picor justo.

Para aquellos que les guste comparar diferentes añadas de un mismo vino, no es tan difìcil. Vale la pena recorrer las vinotecas de la capital y ver què ejemplares tienen para luego comparar. Son muchas las veces que podemos llevarnos una grata sorpresa y de paso observar còmo evolucionan nuestros vinos favoritos.