Grand Vin 2011, Fabre Montmayou

Grand Vin 2011, Fabre Montmayou

Las notas de cata de vinos premium son particularmente difìciles, ya que màs allà de los descriptores aromàticos que se puedan listar, los cuales seràn màs o menos de los que cada uno encuentre y ademàs cambiaràn necesariamente con el tiempo, se hace necesario darle un contexto a un precio no sòlo por el producto en sì mismo, sino y mucho màs importante por lo que genera el producto.

¿Còmo poder “vender” un vino de màs de $ 1.000? Asegurando una experiencia distinta, asegurando que luego de degustado no habrà ningùn tipo de reproche interno. Uno puede ser un inexperto y disfrutarà de este vino, o al menos se darà cuenta de que hay algo “distinto” en èl. Si bien no se necesita ser un experto para vinos como este, un cierto entrenamiento previo nos permitirà percibir mejor ciertas aristas sutiles que hacen al vino lo que es.

La ùltima vez que probè el Grand Vin de Fabre Montmayou fue en el Salòn del Vino de Junio, asì que imagino que no habrà cambiado tanto. Se trata de un corte de Malbec (85%), Cabernet Sauvignon (10%) y el resto Merlot, que impacta desde el vamos su color, pràcticamente negro, con ribetes violàceos muy intensos, augurando una larga vida por delante. Al moverlo en la copa, parece adherirse a ella, negàndose a bajar durante unos instantes hasta que por fin lo hace en un lento transitar de las làgrimas que forma mientras tiñe el cristal.

El aroma merece un libro entero, ya que presenta varias y claras capas, comenzando con frutas maduras (ciruelas, moras, cerezas), siguiendo con dejos de vainilla y tabaco, desembocando en un armonioso cuero, cafè y tè negro, provenientes de los 16 meses de barrica francesa. Si uno lo deja un rato en la copa o el decanter, verà que empiezan a aparecer otros aromas, complejizando la experiencia pero sin resultar cansinos.

En boca tiene ese leve dulzor al comienzo propio de los Malbec, desarrollando profundos sabores a fruta macerada y vainilla. Muy buena acidez (otro augurio de un gran potencial de guarda), abandona la boca marcando su astringencia y dejando un retrogusto tostado y a cafè torrado. Allì permanece varios segundos en un elegante final.

Es realmente reflejo de su nombre, un gran vino, un mimo para hacerse uno o a otra persona. Comprarlo para una ocasiòn especial o construir una ocasiòn para abrirlo. Si lo disfrutan con una carne al horno con papines al romero y un toque de pimienta, la experiencia serà sin dudas inolvidable y la ocasiòn serà digna de abrirlo independientemente de cualquier otra cosa.

¡Salud!