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Hace unos años realicé en Uruguay con el enorme Richard Ausán un evento con Pinot uruguayos para revindicar su calidad, frente a algunas personas que vaya a saber uno basados en qué, van por la vida diciendo que la variedad no se da bien en nuestro país.

Un gran exponente de la variedad en el Uruguay es el Reserve Collection de Marichal. Si a alguien le gusta el Pinot Noir a esa persona le gusta este vino. Si a alguien le gustan los aromas de un bosque en otoño, a esa persona le gusta ese vino. Si a alguien le gustan las cosas lindas de la vida, a esa persona le gusta este vino.

Gran parte de este vino pasa doce meses en barricas de roble francés y americano, lo cual va a dar más elementos a la ecuación, pero vayamos desde el principio. Frutas negras y rojas pequeñas, como arándanos, moras, frutillas y frambuesas. Toques terrosos y de hojas húmedas, junto a vainilla y tabaco. Algo de clavo de olor y un dejo de popurrí.

En boca es lo que esperamos de un Pinot. Elegancia, sofisticación y equilibrio. La acidez está en concordancia con los aromas frutales y complejos que recuerdan un paseo en el bosque. Taninos super dulces y sobre todo, ganas de tomar un segundo sorbo, un tercero, un cuarto y así.

Los Pinot Noir piden copas grandes. Pongan el vino media hora en la heladera antes de abrirlo, esto lo va a llevar a la temperatura ideal. Una pasta con una salsa de tomate y albahaca va a ir perfecto. Costillas de cerdo con un puré de boniatos y zanahorias glaseadas o una ensalada con hongos

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