Una uva histórica del Uruguay que desde hace unos años está renaciendo gracias a algunos intrépidos protagonistas. Creo que sobran los dedos de las manos para indicar la cantidad de hectáreas que quedan en nuestro país y con solo una mano ya cubrimos los productores que se animaron a apostar por esta uva. En este caso se trata de Juan Pablo Fitipaldo y Gonzalo Pastorino y su Últimas Parras Lote 1.
Vino tinto suave y aromático que hace pensar en un Pinot Noir hippie. Frutas rojas maceradas, como frutillas y frambuesas. Toques de hojas secas y laurel, junto a notas de tierra mojada , violetasy otoño. Mantiene aún una leve carbonatación que refresca el paladar en cada sorbo. En boca sorprende su suavidad y ese tono de frutilla con balsámico. Si pienso en su maridaje se me ocurren varios guisos, pero también unos buenos chivitos al disco de arado, unas provoletas bien crocantes y unos riñones de cordero.
Un vino para tomar despacio y dejarlo explicarse.
