Corte típico de nuestra viticultura. En este caso 60% Merlot y el resto Tannat, que va a pasar 8 meses en barricas de roble francés y americano.
En nariz hay una sinfonía de frutas negras: ciruelas, moras cassis y arándanos. Se suman violetas y hojas secas, recordando al popurrí. Aparecen sin timidez tabaco, vainilla, café y chocolate, sobresaliendo frente un tímido mentolado.
En boca es lujoso y tiene capa tras capa de sabores, empezando obviamente con las frutas negras, pasando a tonos tostados como café y chocolate, dejos dulces como la vainilla y un retrogusto refrescante en tono mentolado.
Un señor vino que va a ir bárbaro con un vacío al horno con papas, un rack de cordero o un pastel de boniato.
